Protocolos de Seguridad
Tanto la Asociación Dental Americana (ADA) como el Centro de Control y Prevención de Enfermedades Infecciosas (CDC) y la Administración de Seguridad en Salud Ocupacional (OSHA) han establecido una serie de normas que todos los odontólogos deben cumplir.
Como no todas las enfermedades infecto-contagiosas pueden ser identificadas al comienzo por exámenes de laboratorio(especialmente el VIH por el período de ventana donde puede dar un falso negativo), historia médica-clínica y/o examen físico-clínico; el CDC ha introducido el concepto de precauciones universales y se refiere a que todas las medidas de control y prevención para evitar infectarse con saliva, sangre o cualquier otro fluido corporal deben aplicarse a todos los pacientes por igual, queriendo decir que usarán las mismas normas de bioseguridad con todos los pacientes indistintamente se sospeche de infección o no, ya que las mismas normas son aplicables a los pacientes sanos.
El consultorio odontológico es uno de los lugares comunes que demanda la presencia de procedimientos y cuidados con bioseguridad. Son muy importantes porque el entorno de trabajo del dentista es un lugar con mucho potencial de contaminación. La contaminación proviene de virus y bacterias presentes en la saliva, la sangre y las secreciones respiratorias, y esto puede estar en la boca de un paciente o en las manos del dentista y sus asistentes.
La limpieza de todos los instrumentos, equipos y también productos utilizados en el cuidado dental es fundamental para evitar la contaminación cruzada entre diferentes pacientes.
La higiene también ayuda a evitar la posibilidad de contaminación por cualquier tipo de patógeno que se encuentre en el medio ambiente.
2. Uso de los EPP o Equipos de Protección Personal
Los EPP para dentistas son artículos fabricados especialmente para proteger a los profesionales de la odontología del contacto con microorganismos que pueden transmitir enfermedades. Se consideran básicos para la actividad.
Son equipos odontológicos indispensables, porque usando los EPP, proteges tu propia salud y la de tus pacientes.
Los principales EPP para dentistas y asistentes incluyen:
- Guantes desechables.
- Gafas de seguridad.
- Pantallas faciales.
- Máscaras.
- Zapatos cerrados.
- Gorros para el cabello.
- Batas especiales.
Cada uno de estos elementos protege las partes del cuerpo del odontólogo del contacto con varios tipos de agentes infecciosos, ya sea por contacto directo, a través de equipos aún no esterilizados o mediante aerosoles.
3. Higienización de las manos
![]() |
| lavados de manos |
También es fundamental desinfectarse las manos de inmediato en caso de que, por accidente, tus manos terminen tocando agentes sin protección con guantes.
4. Inmunización mediante vacunas
Los profesionales de la odontología, como todos los profesionales de la salud, deben estar al día con las vacunas para garantizar su inmunización contra algunas de las principales enfermedades infecciosas.
El seguimiento debe ser frecuente, ya que hay vacunas que deben reponerse todos los años, mientras que otras son definitivas.
La mayoría de las personas experimentan la inmunización de algunas de estas enfermedades en la infancia. Sin embargo, es importante controlar y, si es necesario, repetir las dosis para evitar riesgos innecesarios tanto para la salud del profesional como para la de sus pacientes.
Las Normas de Bioseguridad en Odontología determinan el conjunto de procedimientos que se deben realizar dentro de un consultorio para prevenir la propagación de enfermedades.
ESTERILIZACIÓN:
Es el procedimiento mediante el cual se destruye toda forma de vida microbiana incluyendo esporas, bacterias, hongos, protozoarios y virus. Los métodos de esterilización más usados son:
- Autoclave (Calor húmedo): consiste en vapor saturado bajo presión a altas temperaturas. La norma universal dice que debe usarse a 121°C 1 atm por 20 minutos.

Es la disminución o reducción de microorganismos patógenos en un área. Se realiza con agentes químicos que deben ser aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el CDC y la ADA. Ellos recomiendan el uso de Glutaraldehído al 2% para desinfectar el área de trabajo.
- Horno esterilizador (Calor seco): es el más usado por la mayoría de los odontólogos, a 180°C por 30 minutos o 160°C por 1 hora, pero haciendo la salvedad de que se debe calcular el tiempo que tarda el horno en alcanzar esas temperaturas y luego sumarle el tiempo requerido para la correcta esterilización.
Para ambos métodos, los instrumentos deben ser muy bien lavados con cepillo, agua y jabón, luego secados y organizados por cajetines, o en bolsas o envueltos en papel especial para esterilizar y antes de meterlos al horno o autoclave colocarles una porción de cinta testigo que nos indicará que lo que esté ahí recibió la temperatura indicada para lograr la esterilización, si no cambia de color debidamente presumimos que existe algún problema y puede ser corregido a tiempo. Los paquetes quirúrgicos deben llevar doble envoltura para ofrecer seguridad al ser manipulados por alguien que no tenga guantes estériles al momento del procedimiento
DESINFECCIÓN:

El glutaraldehído al 2% debe usarse con guantes y sí se utiliza con algún instrumento, éste debe ser enjuagado con agua estéril antes de usarlo en boca, ya que es muy cáustico.
Los desinfectantes son clasificados como de: alto nivel, nivel intermedio y bajo nivel. Siempre debemos usar uno de alto nivel como lo es el glutaraldehído al 2 %. El cloro es de bajo nivel y sólo elimina completamente al virus de Inmunodeficiencia Humana
Clasificación de Entornos Clínicos
Áreas críticas
Las áreas críticas son aquellas que tienen más contacto con las secreciones que pueden causar enfermedades. Generalmente, estos son los lugares de la clínica donde se realiza la atención directa al cliente, como el quirófano y la propia sala de servicio.
También puede incluir el sector de esterilización, que tiene contacto con los equipos utilizados durante el servicio.
Otros lugares a los que tienen acceso los pacientes, como el baño e incluso la recepción, pueden considerarse áreas críticas y deben recibir una limpieza y desinfección constante.
Zonas semi-críticas
Estos son los espacios que tienen menos contacto con patógenos, o a los que no acceden los pacientes, pero que aún pueden estar contaminados. Suelen ser lugares a los que solo tienen acceso los empleados autorizados.
Esto incluye la lavandería y el laboratorio, por ejemplo. También se debe realizar limpieza, y profundizarlas solo de manera moderada.
Áreas no críticas
Se trata de lugares no destinados a la atención de pacientes, a los que no tienen acceso y que no tienen contacto con patógenos. Incluye tu oficina, cocina u otros espacios que puedan estar en tu clínica dental.
Estas áreas requieren limpieza común, y limpieza profunda programada en intervalos de tiempo prolongado.
Estas Normas de Bioseguridad son muy importantes, y siguen los procedimientos y reglas de la profesión. A través de ellos, es posible reducir en gran medida los riesgos biológicos a los que pueden estar expuestos todos los involucrados.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario